PROCESANDO

SELVA NEVADA: HELADOS DE EXPEDICIÓN

Ciertos momentos de la vida, edades e historias tienen un sabor en particular. Por ejemplo, mi infancia sabe como a mango, y mi matrimonio como a pasta. Pero al pensar en el campo, no podía pensar en un único sabor; hasta que conocí Selva Nevada.

Unos helados que me enseñaron que el corozo era una fruta deliciosa, y que el maracuyá combina perfecto con el jengibre. El campo, por lo menos el colombiano, sabe a Selva Nevada.

Alejandro Álvarez, quien es socio fundador de Selva Nevada ha charlado con VLVT Magazine y nos ha contado cómo empezó la expedición que lo llevó a estos nuevos y llamativos sabores.


NACE UN PROYECTO

Por muchos años, nuestro protagonista trabajó en el clima institucional colombiano. Sin embargo, Alejandro siempre tuvo en mente el propósito de generar oportunidades para la gente que vive en los lugares más abandonados de Colombia.

Y ahora, las zonas rurales se han convertido en uno de los principales motores de su emprendimiento. Por supuesto, darle visibilidad y potencia a los pequeños productores, a los campesinos, y al mismo tiempo, contribuir a la conservación de la biodiversidad colombiana, ha sido todo un reto. 

¿Pero, por dónde empezar?

La pasión la trajo el viajero curioso que lleva Alejandro en sus adentros. “Esto empezó caminando: ¡Yo trabajaba en ecoturismo!” cuenta. Como parte de su vida de investigación, trabajando para el gobierno colombiano, Alejandro viajó a distintos destinos de Colombia.

Al regresar de cada uno de sus viajes, traía consigo bolsitas de pulpa de fruta que compartía con sus amigos, Eduardo Martínez y Antonuela Ariza, dueños del exquisito restaurante Mini-Mal. Esos regalos y comidas compartidas entre amigos fueros los golpes de suerte para la creación de Selva Nevada.

Los amigos siempre serán las mejores de las suertes. Un día, Alejandro le entregó a Antonuela una de esas bolsitas de pulpa que traía consigo, estrujada y arrugada, para que hiciera con ella lo que quisiera.

¡Dulce sorpresa! Antonuela, sale de la cocina con una pequeña taza. ¡Había creado un helado delicioso!

“Mierda, esto está muy rico. Toca hacer algo con esto” fue la reacción de Alejandro a la creación de su amiga. Y fue así como terminaron comprando su primera maquina de helados. Hoy Antonuela desarrolla los sabores y es también socia fundadora de Selva Nevada.


PATRIMONIO VERDE

“Yo no sabía nada de hacer helados” me dice.

Pero entre sus amigos de Mini-Mal lograron despegar como empresa. Dejó la vida de oficina, los informes mensuales y los viajes oficiales, para seguir con Selva Nevada.

“Eso de tener un salario es muy rico” se ríe, y enseguida reconoce que apostaría una y otra vez por lo que hace ahora.

“Yo soy una persona convencida de que el patrimonio natural de nuestro país debería usarse para beneficio de la gente, para crear grandes redes de prosperidad en las zonas rurales. Tenemos pescado por todas partes, hierbas, plátanos gigantes…”

Ese es el propósito fundamental de Selva Nevada: Crear a partir de ese patrimonio natural que tenemos, y a la vez conservarlo y protegerlo. El uso sostenible de los bosques y la conservación es lo que engrandece la riqueza colombiana.


ENTRE COMUNIDADES Y FRUTAS

Advertencia:

Para leer esta sección se recomienda reproducir la siguiente banda sonora, escogida por Alejandro Álvarez.

Hoy, Selva Nevada está trabajando con organizaciones de productores de diferentes lugares de Colombia. Se busca establecer alianzas estables y justas, entre los productores y Selva Nevada.

La empresa se centra así en fortalecer las pequeñas organizaciones productivas y los campesinos, y canalizar recursos para que tengan mejor maquinaria y mejores prácticas de producción.

Algo muy importante en este sentido son los Centros de Transformación Rurales: plantas de procesamiento donde se asegura la compra de la fruta fresca. En esto centros también se le da capacitaciones a los campesinos para mejorar las calidades de la fruta, y se les acompaña en la creación de sus negocios.


LOS HELADOS DE LA SELVA

Los puntos de venta parecen unas grandes ventanas coloridas. Cuando te acercas, ves un mundo de sabores del cual parece imposible escoger. Qué sabor tiene la Flor de Jamaica? Puedo imaginarme el sabor del Lulo Brownie, pero ¿a qué sabrá la Guayaba Agria? Selva Nevada hace que comer helado sea explorar la selva amazónica con tu paladar.

Alejando me explica que el concepto detrás de esto, es que Selva Nevada busca ser la Ventana a la Biodiversidad, la ventana a la riqueza de la selva.  Las frutas, hierbas y plantas con las que trabaja Selva Nevada son en su mayoría silvestres. Según él, en la empresa realmente no descubren sabores; siempre han estado ahí, en la selva. 

“¡Nuestro laboratorio de innovación es la selva amazónica! No hay otro con mayor riqueza y con mejor tecnología que la selva”.

Cada fruta, cada helado, emerge de algún lugar del país; varios de proveedores comunitarios. El Asaí viene del Guaviare; el Copoazú y el Arazá vienen de una comunidad en el Caquetá; el Camu-camu viene del Putumayo y del Amazonas; las vainas de vainilla vienen del Chocó y del Eje Cafetero.

Dato: Los sabores que más piden los clientes son Corozo, Canela con Flor de Jamaica, Guanábana Yerbabuena y Mambe.

Hace un tiempo vienen desarrollando productos enfocados en la nutrición a partir de las frutas que han descubierto. Próximamente esperan sacar una línea de batidos y alimentos nutricionales con todo el espíritu de Selva Nevada. En este nuevo proyecto siguen de la mano con su más importante proveedor…la selva.

selva nevada helados

Le pregunto a Alejandro si hay algo más que quisiera contarme. “¡Que todos coman helado!” me dice. Y tiene razón, termino de escribir y ¡me voy por un helado de jengibre! Creo que hoy, mi escritura sabe a jengibre.

selva nevada helados

Y aquí estoy yo viendo por la ventana de Selva Nevada.

1 Response

  1. Excelente, la selva me sabe a vida a ganas de cuidar y proteger lo nuestro. La comida de mi tierra alimenta el alma.

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