PROCESANDO

WILLEM DE KOONING: EXPRESIONISMO A FLOR DE PIEL

La actitud de que la naturaleza es caótica y que el artista pone orden es un punto de vista muy absurdo, creo. Todo lo que podemos esperar es poner un poco de orden en nosotros mismos

Willem de Kooning

Esta es la historia de un hombre, un tripulante inmigrante que no fue llamado artista hasta después de los años 40 en Estados Unidos a pesar de serlo desde 1916. Es una ligera pincelada sobre la sacudida vida de Willem de Kooning.

Para el pintor al que un lienzo era demasiado exiguo para plasmar un cuerpo, y una forma demasiado evidente o clara para proyectar su voluntad. El expresionismo abstracto y el biomorfismo serían su ancla.

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TRABAJAR Y PINTAR

De Kooning emigró desde Rotterdam a Estados Unidos cuando tenía unos 22 años. ¿Cómo emigró? De la misma forma en que muchos lo hicieron para esos tiempos, incluyendo a la madre de Donald Trump: en barco. Como inmigrante, De Kooning empezó pintando casas en New Jersey y así se ganó la vida por un largo periodo.

Cuando decidió vivir en Manhattan, Willem de Kooning, el artista y no el pintor de casas, empezó a florecer. Al descubrir la vida en Manhattan, el artista se vio influenciado por muchos artistas y movimientos, entre ellos, Arshile Gorky, quien también sería uno de sus más cercanos e íntimos amigos.  

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Durante la Gran Depresión en Estados Unidos, De Kooning no tuvo más opción que dedicarse a trabajos comerciales. Pero eso solo sería un alto en una increíble carrera artística venidera. De cualquier manera, si el hombre no tenía suficiente para sus pinturas encontraba la forma de crearlas y de crear. El virtuoso lo tuvo siempre en su fuero interno y solo bastaba algo de tiempo para que saliera a la luz.

UN TRAZO FUERTE

A principio de los años 30 el artista neerlandés comenzó la exploración con la abstracción, composiciones geométricas y biomorfismo. Pero fue en 1938 que empezó la indagación y el estudio sobre el cuerpo.

De allí que obras como Two Standing Men, y Seated Figure (Classic male) salieran a la luz. Ese mismo año, el artista se casó con quien hoy llamamos Elaine de Kooning y quien fue la musa para muchas de sus obras en donde continuaba con la exploración del cuerpo.

En su madurez artística, entre el final de los 40 y el principio de los 50, De Kooning dedica toda su técnica a las mujeres, a una feminidad inusual y única. Con trazos fuertes y delicados, pero con espesas capas de óleo, el artista realizó pinturas donde el cuerpo rebasaba las obras.

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Fueron trazos vigorosos que engendraban el cuerpo de la mujer de una forma inusitada y sobresaliente.

En los 50’s, De Kooning vivió su época de mayor creatividad artística. De allí nacieron obras como Women II (1952) y Two Women in the Country (1954). Esta forma caricatural de la mujer ha marcado uno de los períodos más fructíferos y fértiles del artista, pues hizo mucho ruido en el convulsionado mundo del arte neoyorkino.

DE DÓLARES Y MILLONES

Hoy, De Kooning está bendecido por el MoMa y lo mantienen cómo el inventor de cuerpos, formas y figuras que siempre fue. Antes de morir padeció de Alzheimer y sus trazos no eran ya los mismos, por lo que las obras que elaboró en el culmen de su carrera se cotizaron cada vez más y más. Al día de hoy, obras como Pink Lady (1944) han alcanzado los 3,6 millones de dólares en 1987; y en febrero de 2016 Interchange se vendió por unos 300 millones de dólares.

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De Kooning no alcanzaría a ver el impacto de sus piezas. Me pregunto si él mismo, mientras pintaba una casa, imaginaría en lo que su arte se convertiría décadas después.

En cualquier caso, es bien sabido que De Kooning es uno de los artistas más prestigiosos y reconocidos entre los grandes artistas que se relacionaron con el arte abstracto o la pintura gestual.

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PRESTIGIO

Pero más que el prestigio, o que una banda galesa te haga una canción (Si, hay una canción dedicada a él), De Kooning es y siempre será ese artista que no concebía su obra en un espacio exacto, en una figura precisa o en una forma puntual.

Él mismo se exigió incertidumbre y también convicción, y las formas diversas de sus obras hoy siguen asombrando y colisionando con la humanidad que actualmente lo observa. Tripulante, artista y exquisitamente abstracto.

Artículo por: Helena Rodríguez

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