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•VELVET HUNTING• ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA: UNA CASA VIVA LATINOAMERICANA

“Cultivar es el mayor acto de rebeldía”

Eduard Aristizábal – Director FUNCENER

El hombre turbulento, reformador, provocador y rebelde que nos obsequió una entrevista, no sólo nos dejo con preguntas, nos dejó con una angustia existencial que volveríamos a vivir una y diez veces más.

En Velvet Magazine Latinoamérica conversamos con Eduard Aristizábal, el director de FUNCENER (Fundación Centro de Entrenamiento en Energías Renovables) y el creador de uno de los ejemplos de rebeldía más grandes de Bogotá: una casa de Arquitectura Bioclimática.

Photo by FUNCENER
Eduard Aristizábal.

Conocimos una casa que no necesita de la sombra de ninguna empresa para tener su agua o su energía. Una casa viva, autónoma y llena, por completo, de muros verdes. Una casa que hoy sirve como ejemplo y centro de formación en arquitectura sostenible, energías renovables y prácticas ambientales.

Photo by: FUNCENER

Fue el hombre detrás de este gran sueño insurrecto, el que nos contó la historia de esta casa rebelde. En Velvet Hunting les damos la bienvenida a un movimiento, a una verdadera revolución.

EL INGENIO Y EL HOMBRE

Eduard Aristizábal es un profesional en filosofía que formó parte de los Boy Scouts desde los 6 años. Desde ese momento, la relación Hombre-Naturaleza comprometía gran parte de sus pensamientos y cuestionamientos. Nos dice: “Ya desde pelao me había dado cuenta que hacia donde iba la sociedad no iba a beneficiar mucho las condiciones de otros seres vivos”.

Hijo de agricultores, desde niño supo sobre el cuidado de las plantas, los animales y el manejo adecuado de los recursos. Pasando los años quiso tener una visión más práctica de los problemas a los que tendría que dársele una pronta solución.

El talento lo tenía, sus inquietudes las reafirmaba. Pero nos cuenta que cuando le preguntó a alguien en un congreso ¿Qué tengo que hacer, desde que me levanto, para poder ser sostenible? Desde la práctica, no cómo los políticos que solo hablan mierda” … no encontró respuesta.

Tal vez el no haber encontrado respuesta en ese momento fue justo lo que necesitábamos todos para hoy poder ver esta casa.

LA TÉCNICA SUPERA LA IDEA

Después del estudio, la lectura, la investigación y la experiencia, Eduard empieza a crear el sueño. “En el 2007, empecé a indagar sobre la necesidad de tener un espacio lúdico, pasar de ese discurso sostenible a acciones concretas. Una casa en un contexto urbano contaminado, muy contaminado, que sirviera como ejemplo a la comunidad de como se interpretaba la sostenibilidad”.

Photo by: FUNCENER

Abriendo los brazos cómo si nos mostrara un nuevo mundo, uno que no conocemos, nos dice: “Y este es el producto de la práctica, la casa bioclimática.” Esta casa es un ejemplo vivo de cómo interpreta Eduard Aristizábal y la organización FUNCENER, la sostenibilidad. Es un ejemplo de cómo deberían ser las casas o edificaciones para “trabajar con la naturaleza y no en contra de ella.”

LA CASA VIVA

La casa era una casa a punto de caerse. Decidieron restaurarla con guadua, maderas, bareque y residuos sólidos como botellas, bloques de tierra etc. Eduard, como director de la fundación, materializó entonces su sueño para ser una enseñanza en Bogotá y un pionero en Latinoamérica.

Es un ejemplo para la contaminada capital colombiana, al ser una casa llena de vida, paredes rebosantes de plantas, muros hechos con barro, piedras pintadas por los niños que visitan la casa, escaleras y unidades productivas en guadua. Todo en 3 pisos de vida.

Caminando por cada espacio de la casa, viendo lo altos estantes y columnas hechas en guadua, Eduard nos dice “Esta casa es un cuerpo humano que respira”.

Photo By: FUCENER

En la parte más alta de la casa está todo el aparato de generación eléctrica. La primera microred en Colombia. Paneles solares y un turbina eólica que producen energía para consumo propio. “Tecnología Alienígena” nos dice, porque la energía no viene de recursos del centro de la tierra, viene del sol.

Incluye una cocina y un calentador solar, y además de esto practican la recolección de agua de lluvia y realizan compostaje. De allí, que sea una casa completamente autónoma energéticamente.

 “Cuando esto nació, en América Latina no había un ejemplo concreto de arquitectura bioclimática”. Hoy, FUNCENER es el mejor ejemplo. Cuando le preguntamos cuál era la parte favorita de su casa nos dijo sin miedo: TODA.

ESTA CASA ES UN MICROCOSMOS

Eduard nos mostraba cada sección de la casa con la precisión de un relojero que conoce cada parte de su obra. Según nos cuenta, fue proceso muy difícil de muchos obstáculos, pero que no se hizo solo. Entonces, nació la pregunta: ¿Qué sentiste al ver esto, lo que creaste? Respondió: “Una putería, mi sueño me ayudaron a crecerlo, fue un trabajo colaborativo que me rompió el bolsillo”.

Caminos de muros verdes
Photo by: FUNCENER

Al ser la casa una forma de pensamiento, como la llama Eduard, nos encontramos con distintos tipos de entendimientos y reflexiones en torno a la forma de vida de cada uno de nosotros y de nuestras familias. Nuestra cultura alimentaria, por ejemplo, puede hacer un gran cambio a nivel personal y colectivo.

CULTURA ALIMENTARIA

El director de FUNCENER sostiene: “Es muy representativo comerse 4 tomates que usted mismo cultivó, eso tiene un valor espiritual grandísimo…en la era binaria, del 1 y el 0, hemos perdido la capacidad de producir, solo consumimos sin preguntar de dónde viene, cultivar es una de las acciones de mayor rebeldía”.

Photo by: VELVET MAGAZINE

Al cultivar nuestra propia comida nos desligamos de los sistemas económicos que limitan nuestra vida, nuestra salud y nuestra gastronomía. Nos dice: “Usted puede prender un incienso, tener una estatua de Buda o hacer yoga. Pero no, hacer yoga no le va a servir para tener salud corporal y espiritual porque usted construyó su casa a costas de un ser vivo”.

Salir de un sistema de esclavitud que comienza por tu propio estómago, eso es lo que busca Eduard. “Cuando a ti te amarran el estómago y te dicen yo mando sobre ti como lo haría un MONSANTO, tu no puedes hablar de ser un hombre autodeterminado”.

De allí que saliera la angustia existencial después de nuestra charla. En mi cabeza solo estaba preguntas como: ¿Qué rayos comí esta mañana? Y ¿De dónde carajos viene mi comida?

Desde el tercer piso
Photo by: FUNCENER

Caminábamos y aprendíamos, comíamos una planta que él mismo arrancaba y seguíamos aprendiendo. “Si yo te hago una ensalada, de esa hoja que está picada por el gusano, tu te la debes comer, porque ese es mi sistema de auditoría de gestión de calidad que me dice que esa planta está bien, es comible.”

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Aprendí que esas hojas perfectas de los supermercados tienen tantos pesticidas que nunca vas a ver una mariposa posada en una hoja de esas.

QUE SE MUERAN TODOS

Cuando le pregunté qué quería decirle al mundo, a la gente que lo leería, en seguida y sin miedo, como un golpe dijo: “Que se mueran todos, que el que no tenga conciencia ambiental, que el que no vaya a dar ni una pequeña parte de lo que nos ha dado el planeta, que se muera…se desaparezcan”.

Energía Eólica
Photo by: FUNCENER

Para Eduard Aristizábal somos muchos, y muchos estorbamos. Ya no medimos nuestro valor por quienes somos sino por lo que tenemos. Nos dice: “Esto no es complicado, es solo un giro de 180 grados a la vida, es solo cambiar una palabra, una letra…pasar del ego al eco… Eso quiero decirle a la gente”

FUNCENER y Eduard me dejaron mucho en qué pensar, pero fue la casa que, en su majestuosidad, me reveló la vida escondida que tenía la ciudad. La vida que yo no conocía, los alimentos que no sabía que podía tener.

Photo by: FUNCENER

El aire más fresco que he sentido en mucho tiempo me lo ofreció una casa, la casa más rebelde que haya conocido. La verdadera autonomía que quiero la deberé compartir con el gran ser vivo en el que habito.

Artículo por: Helena Rodríguez

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